Valle de Collores

Cuando salí de collores
fue en una jaquita baya,
por un sendero entre mayas
arrop√°s de cundiamores.
Adiós, malezas y flores
de la barranca del río,
y mis noches del bohío,
y aquella apacible calma,
y los viejos de mi alma,
y los hermanitos míos.


¡Qué pena la que sentía,
cuando hacia atr√°s yo miraba,
y una casa se alejaba,
y esa casa era la mía!
La √ļltima vez que volv√≠a
los ojos, vi el blanco vuelo
de aquel maternal pa√Īuelo
empapado con el zumo
del dolor. Mas all√°, humo
esfum√°ndose en el cielo.


La campestre floración
era triste, opaca, mustia.
Y todo, como una angustia,
me apretaba el corazón.
La jaca a su discreción,
iba a paso perezoso.
Zumbaba el viento, oloroso
a madreselvas y a pinos.
Y las ceibas del camino
parecían sauces llorosos.


No recuerdo como fue
(aquí la memoria pierdo)
M√°s en mi oro de recuerdos,
recuerdo que al fin llegué,
la urbe, el teatro, el café,
la plaza, el parque, a la acera…
Y en una novia hechicera,
hallé el ramaje encendido,
donde colgué el primer nido
de mi primera quimera.


Despues, en pos de ideales.
Entonces, me hirió la envidia.
Y la calumnia y la insidia
y el odio de los mortales.
Y urdiendo sue√Īos triunfales,
vi otra vez el blanco vuelo
de aquel maternal pa√Īuelo
empapado con el zumo
del dolor. Lo dem√°s, humo
esfum√°ndose en el cielo.


Ay, la gloria es sue√Īo vano.
Y el placer, tan sólo viento.
Y la riqueza, tormento.
Y el poder, hosco gusano.
Ay, si estuviera en mis manos
borrar mis triunfos mayores,
y a mi bohío de Collores
volver en la jaca baya
por el sendero entre mayas
arrop√°s de cundiamores.

Luis Lloréns Torres
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